Llegar y escuchar
Al iniciar nuestra misión fuimos recibidos y orientados por el párroco de la comunidad. Conocimos de cerca las realidades, necesidades y desafíos presentes en el territorio.
Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones
Servimos con alegría, cercanía y esperanza, llevando el mensaje del Evangelio a las comunidades y acompañando especialmente a quienes más necesitan una presencia fraterna y misionera.
Una vocación que se comparte
Nuestra experiencia misionera se vive desde el encuentro con Dios y con las personas. Cada comunidad, cada familia, cada niño y cada joven que encontramos en el camino se convierte en una oportunidad para compartir, servir y crecer juntos en la fe.
La misión vocacional realizada en la Diócesis de Girardota fue una experiencia profundamente enriquecedora, en la que participaron más de 33 comunidades religiosas provenientes de diferentes lugares de Colombia. Esta riqueza intercongregacional fortaleció la vocación y permitió compartir diferentes experiencias de servicio y evangelización.
Experiencia misionera
Durante la Semana Vocacional tuvimos la oportunidad de compartir con numerosas comunidades religiosas en una experiencia de profunda riqueza intercongregacional.
Este encuentro fortaleció nuestra vocación y nos recordó que la misión se construye caminando juntos, compartiendo los dones, talentos y experiencias que Dios concede a cada comunidad.
Una experiencia que enriqueció nuestro caminar, fortaleció nuestra vocación y nos permitió descubrir la belleza de servir juntos.
Nuestra presencia
Nuestra misión nos llevó a Providencia, un pequeño corregimiento del municipio de San Roque, donde compartimos de cerca con una comunidad ubicada en una zona de tradición minera y con importantes retos sociales y pastorales.
Al iniciar nuestra misión fuimos recibidos y orientados por el párroco de la comunidad. Conocimos de cerca las realidades, necesidades y desafíos presentes en el territorio.
La misión fue realizada en conjunto con el seminarista Emmanuel Jiménez y el Padre Néstor Andrés, articulando esfuerzos según el itinerario propuesto por la Diócesis de Girardota.
A pesar de las dificultades presentes en la comunidad, también encontramos personas que nos acogieron y nos mostraron la belleza, la esperanza y el valor humano de Providencia.
Lo que hacemos
Durante nuestra experiencia misionera acompañamos diferentes espacios y personas, buscando sembrar esperanza y fortalecer los vínculos de fe y comunidad.
Visitamos colegios y escuelas rurales, creando espacios de participación, reflexión y encuentro.
Compartimos actividades y reflexiones orientadas a ayudar a niños y jóvenes a reconocer que cada persona tiene una misión y un propósito.
Visitamos familias y acompañamos a la comunidad en diferentes sectores rurales, fortaleciendo la cercanía y el acompañamiento pastoral.
Participamos en celebraciones, actividades de catequesis, encuentros con acólitos y espacios de oración comunitaria.
El fruto de la misión
Ver la participación activa, resiliente y atenta de los niños y jóvenes fue una de las experiencias más gratificantes de esta misión.
Creemos que cada encuentro, cada palabra y cada gesto de servicio puede convertirse en una pequeña semilla que, con el tiempo y la gracia de Dios, dará fruto.
Que el Señor, en su infinita bondad, continúe haciendo su obra y permita que las semillas sembradas fructifiquen a su debido tiempo.
Nuestra misión continúa en cada lugar al que somos llamadas, en cada persona que encontramos y en cada oportunidad que tenemos de compartir la alegría de la fe.
Damos gracias a Dios, que en su divina providencia nos permite encontrarnos con nuevas personas y comunidades que enriquecen nuestro peregrinar.